SANTA SEMANA 2026

Pbro. Julio Cesar Martínez Giraldo.
Asesor RCC Arquidiócesis de Medellín

"ANTE LA MALDAD, EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE QUE SE PRESENTA EN NUESTRO CAMINO, SIEMPRE TENEMOS LA LUZ DE LA VIDA EN CRISTO JESUS" 

Basta una mirada personal sobre nuestra sociedad actual y lo que diferentes medios nos informan acerca de la manera como ella se va desenvolviendo y anclando en realidades banales, y, de esta manera, podemos deducir cómo la identidad, autenticidad y originalidad del ser humano se van subestimando y poco a poco se van esfumando. (¿Sentimos que estamos inmersos en ese ambiente?)

La maldad que se manifiesta y profundiza en abundantes expresiones más el temor que se apodera no solo del corazón de las personas nobles y honradas, incluyendo a las que ya están atrapadas por la maldad, siembran fuertes estados de incertidumbre ante la falta de certezas que hacen crecer en la inseguridad, desilusión y desesperanza, ocasionando que en el caminar en la vida del ser humano haya penumbras y oscuridades que enredan, obstaculizan e impiden un proseguir por un camino de la vida sereno, seguro y claro.

El creyente en Cristo Jesús tiene la firme convicción que ni la maldad, ni el temor ni la incertidumbre puede derrumbarlo, ni mucho menos impedir disfrutar con alegría recorrer el camino de la vida que es el regalo del amor de Dios Padre para el ser humano.

Es en Cristo Jesús donde la maldad no tiene la última palabra: "El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino Celestial" (2 Timoteo 4, 18). Es en Cristo Jesús que, con todo su amor, echa fuera el temor: "No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor" (1 Juan 4, 18). Es en Cristo Jesús donde descansamos cuando la incertidumbre viene a nosotros: "No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica; acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4, 5-7).

Todos con amor de patria pensamos lo mejor para Colombia; de allí, que sea en este año 2026, donde como creyentes hemos de levantar nuestras súplicas al cielo pidiendo que la Luz de Cristo Jesús nos ilumine siempre y, específicamente, en esos momentos donde la maldad, el temor y la incertidumbre afloran en nuestras decisiones al elegir los mandatarios que han de conducir a Colombia por caminos que dignifiquen y respeten al ser humano y promuevan el bien común y el orden social.

Cada uno de nosotros también tenemos un compromiso con nuestra Colombia y no solamente los legisladores y gobernantes: No dejarnos llevar y envolver por la maldad en todas sus expresiones: "No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence el mal con la fuerza del bien" (Romanos 12, 21), no permitir que el miedo nos cobije apabullando o aniquilando nuestra capacidad de libertad para hacer el bien: "Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad; pero no vayan a tomar la libertad como estímulo del instinto; antes bien, servíos mutuamente por amor" (Gálatas 5, 13) y no dejar que la incertidumbre oscurezca la mente para encontrarnos con la Verdad que oriente nuestras vidas y nos lleven a un futuro donde nuestras generaciones puedan recoger lo que sembremos para el bien de la humanidad y de la vida en general: "Para que no seamos niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo" (Efesios 4, 14-15).

Recuerden: ¡No estamos solos!, siempre estamos acompañados: la Luz de la Vida en Cristo Jesús permanentemente resplandece "En Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron" (San Juan 1, 4-5).

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